Conflicto armado interno
“Yo viví el conflicto armado en carne propia”
Recuerdo aquellos años eran tiempos de miedo. Allá por los setentas y ochentas, el silencio se volvió costumbre. En mi pueblo ya no se podía hablar libremente ni confiar en nadie.
De noche, se escuchaban disparos, gritos, y luego silencio otra vez. A veces los soldados llegaban, registraban las casas, y al día siguiente faltaba alguien. Gente buena, campesinos, maestros, jóvenes desaparecían sin razón.
Mi familia y yo tuvimos que huir al monte. Pasamos días enteros escondidos, con hambre, mojados por la lluvia. Los niños lloraban, y uno solo podía abrazarlos, sin saber si volvería a ver su casa.
Fueron años muy duros uno aprendió a llamar, a no mirar mucho, a sobrevivir como se podía.
Cuando por fin se firmó la paz, en el noventa y seis, lloramos. No era alegría del todo era alivio. Era poder dormir sin miedo. Pero también era tristeza por los que ya no estaban.
Ahora, cuando miro a los jóvenes, me da esperanza. Ellos no vivieron el terror que nosotros pasamos. Pero les pido que no olviden porque recordar es la única forma de que nunca vuelva a pasar.



Comentarios
Publicar un comentario